Hoy es lunes y aquí se respira un aire distinto. Las luces están tenues, el humo recién comienza a tomar su lugar en los rincones de cada sector. Hay cinco clientes sentados esperando el show y otros tres en la barra entretenidos con Sylvia. Las chicas están preparándose para dar comienzo a la función. Todavía quedan 10 minutos para ello.
En estas tres últimas semanas, la vida nocturna de mis chicas, ha tomado un rumbo inesperado, las lunas han traído a nuevos personajes al club y los soles se han llevado unos cuantos cinturones.
Celeste, que ahora está sentada al fondo del salón, lo sabe mejor que nadie, violó sus propias reglas. Se enamoró de Fabián Harek un psiquiatra excéntrico que frecuentaba hace mucho tiempo el local, se empecinó con ella y sus secretos hasta que le retuvo. Cuando finalmente ella quiso quedarse, él huyó.
Es por eso que hace unas horas atrás arrojó al resumidero, esos pendientes de plata que solía llevar cada lunes, y le prendió fuego a sus tacones de suela roja. Ahora, después de cada función se instala en el rincón azul, mesa 10 y se toma un vodka tónica. Espera que alguien le acompañe, alguien que ocupe la ausencia salvaje que se posa en su costado izquierdo. Se niega firmemente a hacer de ese rincón un alcázar, sin embargo, la vela dentro de ella aún chispea, y anhela que alguien se atreva a soplarla.
Lo que no sabe Celeste es que hoy Mr. Black ha anunciado su visita después de estos 4 años en exilio. Sé perfectamente que se sentará con ella y desafiará burlesco a su fantasma, puesto que Black, no le teme a nada, desde su mirada emana la locura y el vértigo, posee el desenfrenado impulso de vivirlo y crearlo todo.
En estas tres últimas semanas, la vida nocturna de mis chicas, ha tomado un rumbo inesperado, las lunas han traído a nuevos personajes al club y los soles se han llevado unos cuantos cinturones.
Celeste, que ahora está sentada al fondo del salón, lo sabe mejor que nadie, violó sus propias reglas. Se enamoró de Fabián Harek un psiquiatra excéntrico que frecuentaba hace mucho tiempo el local, se empecinó con ella y sus secretos hasta que le retuvo. Cuando finalmente ella quiso quedarse, él huyó.
Es por eso que hace unas horas atrás arrojó al resumidero, esos pendientes de plata que solía llevar cada lunes, y le prendió fuego a sus tacones de suela roja. Ahora, después de cada función se instala en el rincón azul, mesa 10 y se toma un vodka tónica. Espera que alguien le acompañe, alguien que ocupe la ausencia salvaje que se posa en su costado izquierdo. Se niega firmemente a hacer de ese rincón un alcázar, sin embargo, la vela dentro de ella aún chispea, y anhela que alguien se atreva a soplarla.
Lo que no sabe Celeste es que hoy Mr. Black ha anunciado su visita después de estos 4 años en exilio. Sé perfectamente que se sentará con ella y desafiará burlesco a su fantasma, puesto que Black, no le teme a nada, desde su mirada emana la locura y el vértigo, posee el desenfrenado impulso de vivirlo y crearlo todo.
Las luces del escenario se han prendido, la música está sonando, y desde aquí alcanzo a divisar el sombrero negro en primera fila. Hoy el sudor de Black quemará las huellas de los nombres tallados en la mesa 10.

1 comentario:
no me gustan hombres de antaño, pero debe ser solo trabajo?
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